Valores

Principios de Acción

El marco desde el cual se toman decisiones, se establecen prioridades y se construye confianza con quienes dan vida cotidiana a la Universidad de Chile.

La Universidad de Chile atraviesa un momento particularmente exigente. A las restricciones financieras y a un marco regulatorio que limita la capacidad de gestión de las universidades públicas, se suman transformaciones profundas que atraviesan a la sociedad y al conocimiento: la aceleración tecnológica, los cambios demográficos, la crisis ecológica, la expansión de la desinformación y las tensiones que afectan a las democracias en distintas partes del mundo. En este contexto, conducir la Universidad exige visión estratégica, experiencia en gestión, capacidad de anticipación y un estilo de gobernanza que fortalezca las condiciones institucionales para cumplir nuestra misión con excelencia.

La Universidad de Chile es una institución indispensable para el país. Su valor público reside en la formación integral de personas, la producción de conocimiento de frontera, la creación y resguardo del patrimonio cultural, el aporte al debate democrático desde una perspectiva plural e inclusiva y la generación de evidencia confiable para la toma de decisiones. Preservar y proyectar ese valor exige una conducción con criterio académico, equidad, responsabilidad y vocación de diálogo; una conducción capaz de enfrentar riesgos sin paralizarse y de impulsar transformaciones sin perder el horizonte que da sentido e identidad a la Universidad.

El desafío central de las universidades en el siglo XXI no es simplemente ajustarse a un entorno cambiante, sino construir una resiliencia organizacional profunda que les permita sostener su autonomía académica y su función crítica en escenarios de incertidumbre estructural. En un contexto global marcado por crisis simultáneas —sociales, políticas, ambientales y económicas—, la universidad resiliente no es la que resiste el cambio, sino la que aprende, se reconfigura y fortalece sus capacidades para cumplir su misión pública con excelencia y responsabilidad.

Esta candidatura nace como un proyecto colectivo. Surge del reconocimiento a lo construido, pero también de la convicción de que el próximo ciclo demandará prioridades claras y una conducción capaz de resguardar la autonomía universitaria con proyección estratégica.

No es tiempo de promesas grandilocuentes ni de respuestas fragmentadas o agendas estrechas. Es tiempo de fortalecer las capacidades institucionales que permiten a la Universidad de Chile cumplir su misión al servicio del país y proyectar su liderazgo nacional e internacional en investigación y creación, formación de nuevas generaciones y compromiso con una sociedad abierta y diversa, sobre la base de su trayectoria y excelencia.

Este fortalecimiento no es un ejercicio abstracto: significa crear mejores condiciones concretas para que académicas y académicos investiguen con mayor apoyo institucional, ejerzan la docencia con calidad y dedicación, y desarrollen trayectorias académicas sólidas y reconocidas, en un marco organizacional que reduzca las cargas administrativas innecesarias. Significa, asimismo, fortalecer las condiciones para que estudiantes, funcionarias y funcionarios puedan desarrollarse plenamente, aportar con sus capacidades y desplegar sus talentos en la vida universitaria.

Comunidad universitaria y respeto recíproco

La Universidad de Chile es, ante todo, una comunidad plural compuesta por académicas/os, funcionarias/os y estudiantes, cuyo trabajo cotidiano, compromiso intelectual y vocación pública sostienen su quehacer. La fortaleza de la institución descansa en esa diversidad de trayectorias, disciplinas, experiencias y generaciones que, en interacción respetuosa, dan vida a su proyecto histórico.

Reconocemos que el desarrollo institucional exige condiciones de confianza, reconocimiento y deliberación informada. Promover una cultura de respeto recíproco, valorar las trayectorias académicas y laborales y fortalecer los espacios de participación y diálogo constituyen un fundamento esencial para la legitimidad y la proyección de la Universidad. En este sentido, la comunidad universitaria no es solo un valor simbólico, sino también una condición estructural para sostener la calidad y el proyecto institucional de la Universidad de Chile.

Compromiso con el país y la misión pública

Fiel a su historia y a su carácter estatal, la Universidad de Chile orienta su quehacer al servicio del país y al fortalecimiento de la educación pública. Su misión se expresa en la generación de conocimiento pertinente y crítico, en la formación de personas comprometidas con el bien común y en su contribución activa al desarrollo democrático, cultural, productivo y territorial.

Este compromiso supone un diálogo permanente con la sociedad, una presencia activa en el debate público y una cooperación académica que articula el compromiso con el país con una proyección global. Esto implica sostener posiciones fundadas en evidencia y ejercer la autonomía crítica que caracteriza a una universidad pública.

Excelencia con equidad

La excelencia en todas las funciones académicas constituye un sello distintivo de la Universidad de Chile y una responsabilidad frente al país. Esa excelencia es inseparable del compromiso con la equidad, la inclusión, la sustentabilidad y el bien común. En particular, implica abordar de manera sistemática las brechas de género y otras desigualdades que afectan el acceso, la permanencia y el desarrollo de las trayectorias académicas y estudiantiles, asegurando las condiciones para su pleno despliegue.

El liderazgo de la Universidad se sustenta en altos estándares académicos, en la valoración de la diversidad disciplinar y social como fuente de riqueza intelectual y en la convicción de que el conocimiento producido y enseñado con rigor y calidad debe contribuir a ampliar las oportunidades, abrir nuevas posibilidades de desarrollo para el país y fortalecer la cohesión social.

Autonomía al servicio de la misión pública

La Universidad de Chile ejerce su autonomía académica, institucional y financiera como condición indispensable para cumplir su misión pública. A lo largo de su historia, esta autonomía ha resguardado la libertad de pensamiento, la generación de conocimiento crítico y la formación independiente de presiones coyunturales.

La autonomía es una responsabilidad frente al país; su ejercicio debe estar siempre orientado a fortalecer la calidad del quehacer universitario, a proteger su vocación pública y a garantizar que las decisiones respondan a nuestros valores y propósitos.

Responsabilidad institucional y sostenibilidad

La Universidad de Chile ejerce su responsabilidad institucional asegurando la sostenibilidad académica, financiera y organizacional a lo largo del tiempo, considerando también la dimensión social y ambiental de la sustentabilidad. La complejidad del contexto actual exige decisiones informadas, transparentes y coherentes con una perspectiva estratégica de largo plazo.

La proyección institucional requiere integrar de manera consistente las definiciones académicas, presupuestarias y de gestión, fortaleciendo las capacidades internas y resguardando los equilibrios necesarios para que la Universidad continúe cumpliendo su misión con solidez y estabilidad.

Programa 2026–2030

Conoce los ejes programáticos

Los principios se expresan en siete ejes concretos que orientan la gestión de la Universidad para el período 2026–2030.

Ver los siete ejes