Rectora Electa · Universidad de Chile
2 de junio, 2026
Queridas y queridos integrantes de la comunidad universitaria:
Recibo este resultado con profunda emoción. Con alegría, por supuesto. Pero también con humildad y, sobre todo, con un enorme sentido de responsabilidad.
Quiero comenzar agradeciendo sinceramente a quienes participaron en este proceso eleccionario. A quienes votaron, a quienes debatieron, a quienes se involucraron y contribuyeron a fortalecer este acto de democracia universitaria que honra la tradición republicana de nuestra Universidad de Chile.
También quiero expresar mi reconocimiento a los profesores Francisco Martínez, Sergio Lavandero y Pablo Ruiz Tagle. Cada uno, desde sus convicciones y propuestas, contribuyó a una discusión necesaria sobre el presente y el futuro de nuestra Universidad. Las universidades crecen cuando son capaces de deliberar con respeto, pluralismo y sentido de propósito institucional.
Agradezco asimismo el amplio apoyo recibido. Un respaldo transversal que me conmueve profundamente porque da cuenta de que nuestra propuesta encontró eco en espacios muy diversos de la Universidad. Lo entiendo no como un respaldo personal, sino como la expresión de una voluntad colectiva de proyectar a la Universidad de Chile hacia un nuevo ciclo, fortaleciendo lo que hemos construido y enfrentando con decisión los desafíos que vienen.
Asumo esta responsabilidad consciente del momento que vivimos. Las universidades enfrentamos transformaciones profundas: nuevas exigencias para la formación, la producción de conocimiento y la creación artística, así como demandas legítimas de nuestras comunidades por mejores condiciones para trabajar, estudiar y convivir.
Por eso, nuestra tarea será fortalecer la Universidad de Chile con visión de futuro y con responsabilidad académica y pública. Fortalecer la docencia, la investigación, la creación artística y la innovación. Fortalecer nuestras capacidades institucionales. Fortalecer también una vida universitaria basada en el respeto, el pluralismo, la equidad y el cuidado de las personas.
Queremos una universidad de excelencia, pero también una universidad más articulada, justa y sostenible, comprometida con la equidad, la inclusión y la igualdad de género. Una universidad que reconozca las diversas trayectorias académicas, que apoye el desarrollo de sus comunidades y que mantenga siempre como horizonte su compromiso histórico con Chile.
Una universidad comprometida con la defensa de la educación pública como una convicción irrenunciable. Porque una sociedad más democrática, más integrada y con mayores oportunidades para todas y todos solo es posible cuando existe una educación pública fuerte, de calidad y al servicio de la sociedad. Chile necesita instituciones públicas capaces de ampliar horizontes, reducir desigualdades y construir ciudadanía. Y esa ha sido, históricamente, una de las grandes tareas de nuestra Universidad.
Hoy, además, tiene para mí un significado muy especial asumir esta responsabilidad tras el liderazgo de nuestra actual rectora, Rosa Devés, una mujer extraordinaria que abrió caminos decisivos para la Universidad, y para muchas mujeres que hemos desarrollado nuestra trayectoria académica en esta institución. Quiero expresarle mi reconocimiento, mi admiración y mi más profunda gratitud.
Estos caminos también fueron abiertos por muchas otras mujeres que nos precedieron. Pienso en Amanda Labarca, cuya convicción sobre el papel transformador de la educación pública sigue iluminando el sentido más profundo de la Universidad de Chile; en Adelina Gutiérrez, pionera de la ciencia chilena y de la participación de las mujeres en ella; así como en tantas otras que contribuyeron a ampliar los horizontes de nuestra Universidad con inteligencia, perseverancia y sentido de país.
Las trayectorias y los liderazgos se construyen colectivamente. Nadie llega a este momento sola. Este resultado también es fruto del trabajo, la confianza y la generosidad de muchas personas. Por ello, quiero agradecer muy especialmente a quienes me acompañaron durante esta campaña: a quienes trabajaron generosamente, a quienes organizaron encuentros, compartieron ideas y brindaron apoyo y afecto. Y también a mi familia, por su amor y compañía permanente.
Queridas y queridos miembros de nuestra comunidad universitaria, La Universidad de Chile ha sabido, a lo largo de su historia, interpretar los grandes desafíos de cada época y contribuir al desarrollo del país desde el conocimiento, la creación, el pensamiento crítico, el compromiso democrático y los derechos humanos. Pero nuestra vocación no ha sido sólo comprender nuestro tiempo. También ha sido transformarlo: ampliar derechos, abrir oportunidades, enriquecer el debate público y contribuir a construir un país más justo, más democrático y más humano.
Trabajaré con diálogo y colaboración, pero también con convicción y capacidad de decisión. Escuchando a la comunidad, construyendo acuerdos y cuidando siempre el carácter plural y público de nuestra Universidad.
Tengo confianza en nuestra comunidad universitaria. Confianza en su talento, en su compromiso y en su capacidad para construir colectivamente el futuro. Confianza en que, trabajando juntas y juntos, seguiremos haciendo de la Universidad de Chile una institución al servicio del país, de la democracia y del bien común.
Ese seguirá siendo nuestro norte.
Muchas gracias.
Alejandra Mizala Salces
Rectora Electa, Universidad de Chile
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